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Mundo Sonoro. Marketing y signos auditivos.


Diana Lefler - septiembre 23, 2019 - 0 comments

El entorno o paisaje sonoro que envuelve una escena ofrece información muy valiosa para comprender lo que está sucediendo y permite reconocer una identidad acústica que completa la información que recibimos a través de otros sentidos. Nuestro cerebro guarda de forma inconsciente esta identidad, lo que permite distinguir con facilidad un lugar, un paisaje, una acción e incluso una marca.

Las llamadas de mamá

Los que vivís lejos de vuestra familia, sabéis como yo, lo que supone la distancia y la necesidad de estar en contacto con ellos para que sean  partícipes de nuestras vidas. A pesar de la cantidad de medios que tenemos a nuestro alcance, hay personas con las que sueles usar siempre la clásica conferencia telefónica porque tienes la sensación de que la comunicación es más fluida, cercana y completa. Esto es lo que me sucede con mi madre.

Con lo liados que estamos todos hoy en día, cuesta bastante encontrar el momento para llamar, en general nos suele resultar más práctico el uso de mensajes, sin embargo, yo intento aprovechar los trayectos de camino hacía algún lugar para hacer esas llamadas. Cuando llamo a mi madre ocurre algo divertido y es que cuando hablamos, está muy pendiente del paisaje sonoro que me envuelve en cada momento. Creo que lo hace para imaginarse por donde estoy caminando y lo que estoy viendo: si me cruzo con un músico callejero, si estoy esperando el metro, si estoy en una calle principal, en un bar o en la cocina fregando los platos. Así pues, los primeros minutos de conversación giran en torno a estos elementos acústicos para situarla en el contexto que me rodea y saciar su curiosidad.

Frase de mi madre

Marcas y los signos auditivos

Las marcas pueden registrar y proteger todos los elementos «que sirvan para distinguir sus productos o servicios de los de otras y que, además, puedan ser representados» explicaba Carmen González, abogada de Pons IP, al diario El País en un artículo publicado el pasado domingo. Estos elementos pueden ser palabras, expresiones, dibujos, formas tridimensionales, tonos de color, sonidos, hologramas e, incluso, olores.

En relación con los signos auditivos que estamos tratando en este post, es curioso conocer algunos ejemplos reales de sonidos de marcas que están registrados como el rugido del león de la Metro-Goldwyn-Mayer, el jingle de Mercadona o el aviso de Renfe.

El Léon de la Metro

Es fácil imaginarse que en referencia a este tema haya un fructuoso negocio que genere interesantes beneficios y por el que las marcas están dispuestas a pagar. De hecho, hay compositores que se han especializado en la creación de música para publicidad. Según Manuel Pacho, creador de la melodía del PP, de anuncios como Vacaciones Santillana e incluso de la serie de dibujos Los Trotamusicos, la música para publicidad tiene que ser fácil de entender y pegadiza.

Otras compañías que han registrado su propio sonido y que son increíblemente familiares para todos nosotros han sido Nokia, con la melodía más famosa del mundo de la telefonía basada en una pieza musical de un español o British Airways haciendo uso del Lakmé de Léo Delibes.

Pero hay otros ejemplos muy divertidos y cercanos al público español como la campaña de VisionLab del 2012, con una versión del Super Disco Chino de Enrique y Ana o la del Sacatunn de la conservera Calvo, que tomó como base un hit de Chimo Bayo.

Del amor al odio sólo hay un paso

Ya hemos visto el potencial que puede llegar a tener el signo auditivo de una marca, pero ¡ojo! porque hay un proceso mental que explica cómo la sobreexposición a un estímulo lo acaba vaciando«La explicación psicológica a que una canción que nos gusta nos acabe aburriendo está en la habituación. Al sobreestimular los centros de placer, el estímulo pierde su potencial evocador», dice la psicóloga Amaya Terrón, en una entrevista a Verne.

Del amor al odio sólo hay un paso

Según el artículo, un elemento clave en este fenómeno es la complejidad de la canción. Así pues, una estructura rara y novedosa tiene más posibilidades de que el estímulo se siga despertando con el paso del tiempo y, por tanto, la canción nos siga gustando.

Si tenemos en cuenta las palabras de Manuel Pacho que comentábamos antes, parece fácil pensar que los mundos sonoros de ciertos productos puedan llegar a cansar con mucha facilidad dada su simplicidad, sin embargo, hemos visto a su vez casos muy conocidos en los que sonido y producto están perfectamente integrados y asumidos por la audiencia.

Tesoros del camino

Tesoros en el camino

El trabajo de investigación que he llevado a cabo para desarrollar este post ha sido de los más ameno, descubriendo en el camino pequeños regalitos cargados de historia y sorpresas.

Sin embargo, de todos ellos he reservado uno para el final por su belleza, interés cultural y riqueza sonora. Se trata del documental TEMPO, dirigido por Manuel Valcárcel y con la creación de un mundo sonoro fascinante de la mano de Alejandro García ‘Rufo’ y Óscar Maceda. Este documental basado en el naturalismo y el costumbrismo vital y paisajístico cuenta la amenaza a la que esta sometida la zona de Courel, Galicia, debido al abandono, megaminería y el expolio forestal que devastan este ecosistema.

Un trabajo con unas imágenes maravillosas, pero, sobre todo, una producción sonora brutal que habla por sí sola elevando la obra, como nos cuentan en La Bobina Sonora, a un paso superior.

Te dejo aquí el tráiler de TEMPO para que disfrutes por unos segundos de su envolvente paisaje sonoro y te animo como siempre a que compartas tus comentarios sobre el post.

¡Hasta el próximo!

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